La industria de la belleza se enriquece al deprimir a las mujeres

La industria de la belleza crea inseguridades en millones de mujeres para orillarlas a que compren y consuman cientos de productos innecesarios (y que no siempre funcionan de acuerdo a lo que anuncian en la etiqueta o en los anuncios).

Un 40% de la población de India usa blanqueadores faciales, pues la piel pálida (así como en América) es considerada un “símbolo de éxito profesional y sexual”. Se espera que este año, los ciudadanos gasten innecesariamente 50 mil millones de dólares en este tipo de productos (un 15% más que en 2011). Es ridículo para un país donde 700 millones de personas viven con menos de 2 dólares al día. ¿Cuántas compañías se están beneficiando de la miseria y de las inseguridades de estas personas?

En China también abundan los “cambios de imagen”, también racistas, también raciales. El 13% de los procedimientos médicos ocurren en el ámbito de la cirugía plástica: modificaciones en los labios, levantamientos de nariz, implantes en las mejillas, incluso implantes en los talones para ganar unos centímetros de altura.

En Estados Unidos, desde hace 100 años los inmigrantes judíos se operaban la nariz o los irlandeses las orejas; hoy los asiáticos y latinos también se han sumado a las filas para las cirugías plásticas.

Sólo en Gran Bretaña parece que se muestran reacios a semejantes metamorfosis. El año pasado, una junta de la British Association of Aesthetic Plastic Surgeons, discutió, como tema central, la preservación de la etnicidad.

Asimismo, algunas artistas comienzan a protestar contra las imágenes preestablecidas. Oprah Winfrey dejó de alaciarse el cabello y porta sus rizos con orgullo. Modelos y actrices han realizado sesiones fotográficas sin maquillaje.

Asimismo, algunas artistas comienzan a protestar contra las imágenes preestablecidas. Oprah Winfrey dejó de alaciarse el cabello y porta sus rizos con orgullo. Modelos y actrices han realizado sesiones fotográficas sin maquillaje

Cada vez más personas tratan de hacer ver a las personas que el imperio de la belleza realiza un atraco económico, ideológico y cultural. Es una estafa que promueve inseguridades, miseria y baja autoestima en millones de mujeres.

Tal vez pronto se abran los ojos. Esperemos que las personas abracen sus propias particularidades, los detalles que son hermosos por sí mismos. Esperemos que el mundo se dé cuenta que hay mucha belleza más allá de los ojos azules y el cabello rubio.

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